Aquel que te llamó por tu nombre

Ser llamado por un hombre que nos comprende y nos aprueba, debe ser algo feliz y precioso. Para un oficial, sería importante tener la oportunidad de servir a su nación, al ser llamado por su rey; si un oficial recibe una llamada del presidente para realizar una misión oficial, se sentirá muy feliz por ello.

Ahora nosotros hemos sido llamados por Dios el Creador, que es Rey de reyes y Señor de señores. Esta es una gran bendición que no puede ser cambiada por nada en el mundo. A través de la Biblia, averigüemos la voluntad de Dios, quien nos ha llamado, y las bendiciones que recibiremos.

Personajes bíblicos a quienes Dios llamó por sus nombres

Is. 45:1-4 『Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán: Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre. Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste.』

Dios llamó a Ciro, rey de Persia, por su nombre. Cuando él no lo conocía aún, Dios le puso el nombre de Ciro y lo hizo rey de Persia. Todo había sido planeado por Dios. Él abrió las puertas que estaban firmemente cerradas, y quebrantó puertas de bronce, y cerrojos de hierro hizo pedazos, a fin de que Ciro pudiera ganar una serie de victorias sobre Babilonia. Ciro se sorprendió al saber que la Biblia ya había profetizado antes que él naciera, que derrotaría a Babilonia. Él reconoció a Dios como el único y verdadero Dios (Esd. 1:1-4).

Jer. 1:4-8 『[…] Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. […] No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.』

Lo mismo sucedió con el profeta Jeremías; Dios le dijo que ya lo conocía antes que lo formase en el vientre, y que antes que naciese lo había santificado y dado por profeta a las naciones. Cuando Jeremías le dijo a Dios que no tenía elocuencia, Dios le dio más habilidad, diciendo:“Contigo estoy yo, a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande”.

Antepasados de la fe que respondieron al llamado de Dios con fe

Así como Dios llamó a Ciro, rey de Persia, para vencer a Babilonia, y llamó a Jeremías para que proclamara sus palabras a todas las naciones, del mismo modo llamó a sus discípulos para predicar el evangelio a Samaria y hasta los fines de la tierra.

Mt. 4:17-20 『Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.』

Cuando Dios llamó a sus discípulos, ellos no dudaron ni un momento.

Igualmente, si Dios nos ha escogido y llamado como sus instrumentos, debemos ser parte del llamado de Dios con fe.

He. 11:6-16 『Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. […] Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; […]』

Los antepasados, a quienes Dios llamó por sus nombres, confiaron absolutamente en él con fe. Sin fe, es imposible agradar a Dios. Cuando confiamos en él con fe, podemos ser buenos profetas como Pablo y Pedro.

Aquellos que fueron llamados por Dios, no se preocuparon por su situación física cuando Dios les dio una misión. Noé construyó una enorme arca de 135 m de largo, 22 m de ancho y 13 m de alto, en tiempos antiguos. Incluso en estos días, no es fácil construir un barco tan grande. Sin embargo, Noé no se preocupó por cuánto gastaría o qué tan difícil sería construirla.

Él creía que Dios tenía el poder de darle todo, y también de quitárselo. Noé preparó el arca con fe, y finalmente salvó a toda su familia.

Cuando Abraham fue llamado, obedeció y fue, a pesar de que no sabía a dónde estaba yendo. Él fue sin saber por qué Dios lo llamaba. Abraham creyó absolutamente que Dios estaba con él, y su satisfacción fue obedecer su palabra. Por supuesto, hubo muchas dificultades, pruebas y errores; no obstante, ya que llevó a cabo con fe todo lo que Dios le había ordenado, no hubo nada imposible. Los que fueron llamados por Dios tenían algo en común: creían en la palabra de Dios absolutamente. Ellos sabían que recibirían bendiciones espirituales de Dios si llevaban a cabo lo que Dios ordenaba. Con esta fe, Abraham recibió la bendición de entrar en Canaán, tierra que fluye leche y miel, y Noé y su familia fueron salvos cuando Dios juzgó el mundo con el diluvio. La labor que ellos realizaron para Dios no fue en vano.

Hemos sido llamados como atalayas de la verdad

En estos últimos días, hemos sido llamados por Dios como sus atalayas que anuncian su advertencia al pueblo. El mismo Dios que llamó a sus discípulos como pescadores de hombres hace dos mil años, nos ha llamado para salvar a la humanidad. Nosotros no somos pequeños, ni es casualidad que ahora estemos aquí.

Ez. 3:17 『Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.』

Algunos piensan equivocadamente que fueron llamados por los evangelistas.

Es Dios quien nos escogió antes de la creación del mundo y nos llamó en la última época. Cuando Dios nos llama por nuestro nombre, está su voluntad de que guiemos a la gente al arrepentimiento y al reino de los cielos. Predicar significa comunicar las palabras que Dios mandó a la gente, con el fin de que puedan entrar en el cielo arrepintiéndose de sus pecados.

Dios quiere que nosotros advirtamos al mundo. Entonces, ¿qué debemos predicar en Samaria y hasta lo último de la tierra? Averigüemos la respuesta que Dios nos ha dado.

Is. 40:3-9 『Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado. Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!』

Para todos los hombres, sus días no tienen significado, pues son como hierba; su juventud y belleza no duran, y todo pasa en un momento. Sin embargo, los que siguen la palabra de Dios disfrutarán de la vida eterna y la felicidad del cielo para siempre. El rol de los atalayas es predicar el mensaje de que debemos escapar de los desastres guardando el nuevo pacto, e ir al eterno reino de los cielos.

Dios ya sabe que temeremos y dudaremos. No obstante, nos dice que no necesitamos tener miedo, sino proclamar al Espíritu y la Esposa al mundo entero, gritando:“¡Vengan a Sion y vean a su Dios!”

Nosotros somos llamados por Dios, y nuestro esfuerzo por el evangelio no es en vano. Ya que Dios siempre nos da buenos resultados, la obra del evangelio merece que la llevemos a cabo con todas nuestras fuerzas.

Aunque podemos ser perseguidos y menospreciados muchas veces, si predicamos con fe, al final recibiremos bendiciones como Noé y Abraham.

«Yo te ayudo»

En esta última época, Dios nos ha llamado por nuestros nombres para el evangelio, y se ha deshecho de los escollos en nuestro camino. Lo importante es comprender el poder de Dios y creer que su obra se realiza.

Dios nos dijo muchas veces:“Yo te ayudo, yo estoy contigo”, pero a pesar de ello, a veces descuidamos la misión del evangelio que Dios ha dado, o la hacemos pasivamente bajo el yugo físico. Sin embargo, Dios se deshará de todos los obstáculos cuando vayamos con fe, porque es Dios quien nos ha llamado por nuestros nombres.

Es posible que nos preocupemos por nuestra edad o nuestra poca habilidad para hablar. Incluso Jeremías, Moisés y Gedeón, se preocuparon de estas cosas. Pero Dios está con nosotros, y él dice:“De cierto yo te ayudo”.

Estamos propensos a confiar en la experiencia de los hombres y preguntar a los hermanos de Sion:“¿Qué es la predicación? ¿Qué método es mejor para predicar? ¿Cómo puedo llevar fruto?”, pero no necesitamos hacer eso.

Si solo damos testimonio de Dios con fe firme, como Dios nos mandó, todo será hecho. Cuando Pedro, Andrés, Juan y Jacobo, que habían vivido como pescadores toda su vida, no pescaron nada durante toda la noche, pudieron pescar peces en abundancia cuando siguieron las palabras de Jesús:“Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar”. De este modo, los expertos en el evangelio confían en la palabra de Dios, y no en el pensamiento del hombre.

Dios nos dijo que lo sigamos, porque él hará todo delante de nosotros, y nos pidió que prediquemos el evangelio al mundo entero, porque él puso su palabra en nuestras bocas. Dios ya ha preparado todo para que la gente pueda salvarse, si nosotros tan solo predicamos el evangelio.

Ahora, la predicación en el extranjero está logrando un rápido progreso, porque la verdad del Padre y de la Madre se está predicando según lo profetizado. Al principio pensábamos que esto sería difícil. No obstante, al predicar fervientemente que Dios mora en Sion, los miembros de la familia celestial vienen a Sion. El ser que el mundo está esperando, es Dios, y no un sistema o una regla.

Dios Elohim nos ha llamado por nuestros nombres

Debemos complacernos más con las cosas espirituales, anhelando el reino de los cielos. Si vivimos con el mismo pensamiento de las personas de este mundo, no podemos decir que somos llamados por Dios, y no habrá razón para que entremos en el reino de los cielos. La gente del mundo piensa en las cosas mundanas, pero nosotros tenemos las cosas celestiales como un tesoro. Por esta razón, existe una diferencia entre el resultado de las personas del mundo y nuestro resultado.

Ya que creemos en Dios Elohim y hemos sido llamados para dar testimonio de Dios Elohim como sus testigos, tenemos que ir a Samaria y hasta lo último de la tierra sin vacilar. El libro de Génesis capítulo 1 puede ser llamado el plano de la obra de la salvación de Dios, a través del cual encontramos a Dios Elohim, que han dado a luz nuestras almas.

Gn. 1:26-28 『Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.』

Dios en plural, que dijo“hagamos”, creó al hombre a su imagen, y fueron creados varón y hembra: el varón y la mujer no fueron creados a imagen de otras criaturas como los ángeles, sino a imagen de Dios. Por lo tanto, es fácil comprender que existe un creador de imagen masculina y una creadora de imagen femenina. Si al Dios de imagen masculina lo llamamos Padre, al Dios de imagen femenina debemos llamarla Madre.

El Dios que nos creó es Dios Padre y Dios Madre. A fin de crear a los hombres perfectos en un 100% desde la creación de la humanidad, Dios Padre y Dios Madre han estado trabajando juntos. No podemos estar completos si decimos creer en Dios pero solo creemos en Dios Padre y no en Dios Madre. Sería una locura querer obtener la salvación de Dios, creyendo solo en medio Dios.

Elohistas que proclaman la gloria de Dios Elohim

Nosotros somos los Elohistas que creen en Dios Elohim: Dios Padre y Dios Madre. Está profetizado que, en los últimos días, Dios Elohim vendrá a la tierra y llamará a los Elohistas por sus nombres.

Ap. 14:1-4 『Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. […] Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;』

Durante los seis mil años del período de la redención de Dios, muchos de los que creían en Dios, murieron con fe, mas no recibieron lo prometido.

No obstante, en esta última época, Dios Madre, que es la realidad de la promesa de Dios, aparece y nos da a luz a cada uno de los hijos de la promesa.

Es por ello que la Biblia expresó como las primicias a los hijos que son perfeccionados por Dios Padre y Dios Madre, y registró que recibirían las grandes bendiciones de Dios.

Dios Elohim prometió dar a sus hijos el real sacerdocio y la autoridad de gobernar sobre el universo. Solo los hijos de Dios Elohim reciben ese privilegio. En esta época, somos enormemente bendecidos por tener cerca a Dios Elohim, que nos escogieron y nos llamaron desde el principio del mundo.

Hace dos mil años, Jesús elogió a María, pues a ella le gustaba encontrarse con Jesús y escuchar su palabra. Nosotros también debemos tener sabiduría para escuchar la palabra de bendición y pedir a Dios cuando está cerca, y tenemos que hacer que la gente conozca la gracia y la bendición de Dios a través del evangelio, de modo que el santo nombre de Dios Padre y Dios Madre llene el mundo entero. La profecía de Dios se cumplirá sin falta, a pesar del impedimento de Satanás.

Las profecías de la Biblia se cumplen por la voluntad de Dios. Proclamemos el nuevo pacto, para que el mundo pueda conocer el amor, el sacrificio y la obra del Padre y de la Madre. En la historia, aquellos a quienes Dios llamó por sus nombres, llevaron a cabo su misión con absoluta fe, y recibieron grandes bendiciones de Dios. Prediquemos con fe a Dios Elohim, que está con nosotros, igual como los profetas que confiaron en las palabras de Dios, y no en la experiencia o circunstancias de los hombres. Debemos estar orgullosos de ser Elohistas, las criaturas perfectas de Dios Elohim.

Nuestras vidas se desvanecen, como dice la Biblia. La belleza pasa rápido y la juventud desaparece con el transcurrir del tiempo. Hermanos y hermanas de Sion, espero que todos ustedes acumulen bendiciones con todo su corazón y con todas sus fuerzas en el eterno reino de los cielos.